HECHOS RELEVANTES

Don Francisco I. Madero convalece de una herida recibida en la batalla de Casas Grandes, el 6 de marzo de 1911, en la Hacienda de Bustillos.

Esto es debido a que su tío, Alberto Madero, es el administrador de la Hacienda de Rubio, la que pertenece al latifundio de Bustillos y le brinda asilo.

Allí establece Madero su gobierno y cuartel general, del 29 de marzo al 8 de abril de 1911, para lograr la concentración de las guerrillas dispersas y organizar una estrategia. Acude ahí su fiel amigo Abraham González, Francisco Villa, quien se incorpora formalmente a las filas revolucionarias con doscientos hombres, y Pascual Orozco hijo, conformándose así el primer ejército maderista con dos mil hombres. A esta reunión se le llamó la “Conferencia de la Hacienda de Bustillos”.

Doroteo Arango cuando era aún adolescente y llevaba una vida azarosa, fue aprehendido por los vaqueros de la hacienda de Bustillos y hubiera sido entregado a la Acordada, de no ser por la generosa intervención del patriarca Carlos Zuloaga, quien por sugerencia de su pequeño hijo Pedro, le salva la vida al futuro Centauro del Norte, quién jamás olvidaría el favor otorgado.

Cuando Francisco Villa fue gobernador del estado, jamás tocó la Hacienda de Bustillos como lo hizo con otros latifundios. La razón de esto fue el afecto y agradecimiento hacia los Zuloaga, que le proporcionaron ayuda en su época al frente de la Revolución Mexicana. En ésta región hasta los terratenientes eran villistas.

El 11 de diciembre de 1653 don Valerio Cortés del Rey, contrajo matrimonio con Doña Magdalena de Echavarría quién llevó como dote una hacienda ubicada entre la misión de Santa Isabel y la Laguna de Pacheco.

Después de varias ventas, compras, permutas y denuncios de tierras baldías; a mediados del siglo XIX, el gobierno del estado, vende los terrenos de la laguna al señor Gabino Cuilty, según escritura el 30 de mayo de 1843.

A partir de esta fecha se va conformando lo que hoy conocemos como la Hacienda de Bustillos. En 1858 Gabino Cuilty, le vende la hacienda a su yerno, Luis Terrazas, esposo de Carolina Cuilty, y la compra en sociedad con Pedro Zuloaga y Carlos Moye.

En 1869, Carlos Moye le vende su parte a Luis Terrazas y en 1870 este se la vende a Pedro Zuloaga. Ya como dueño absoluto de la hacienda, en 1874 Pedro Zuloaga, manda construir la Casa Grande (según la leyenda, en el lugar donde estuvo la madriguera de un oso), las caballerizas, los toriles de cantera y la hermosísima capilla dedicada a la Sagrada Familia, fueron obra del arquitecto Enrique Esperón.

La capilla de la Sagrada Familia de la Hacienda de Bustillos


Fue construida en 1899, está sostenida por diez columnas de cantera, de estilo gótico, hechas por verdaderos artistas, y en el interior bellas pinturas religiosas. Tiene una gran  cruz de hierro en la cúpula, una escalera arqueada en el exterior conduce a los desvanes situados arriba del altar, conformando una verdadera joya arquitectónica. Su dueño hizo un viaje por Europa y trajo bellos ornamentos para la capilla. La construcción duró dos años, y se tomó como modelo la iglesia Saint-Etienne de París, Francia. Al frente y arriba de la capilla se encuentra un majestuoso reloj. Después de la revolución seguía el tañir de las campanas, llamando a los pobladores de los ejidos, donde se oficiaba misa y ellos no pagaban nada, ni daban diezmo. Queda así demostrada la gran influencia que la iglesia tenía sobre la familia Zuloaga, ya que levantaron a costo de una grandiosa suma de dinero, una de las capillas privadas más hermosas del país. En el jardín de los cerezos se construyó un reloj de sol, que hoy en día aún funciona.


Don Pedro Zuloaga, murió en el año 1883, quedando al frente de la hacienda su hijo Carlos Zuloaga, y en 1885, denunció las tierras baldías vecinas a favor de la Hacienda de Bustillos ampliando así la posesión en un total de 646,084 hectáreas quedando incluidas la Hacienda de Rubio, la hacienda de la Quemada, así como otras posesiones aledañas se llamarían Bustillos y anexas.


Era una típica hacienda ganadera de Chihuahua, por vocación de su suelo, el clima, la población y el mercado. La agricultura estaba dirigida a la subsistencia de sus trabajadores. Vivían en ella, en 1898, mayordomos, vaqueros, peones de servicio, vigilantes de los aguajes y empleados de la estación del ferrocarril de San Antonio de Arenales, naciendo así un punto importante para el embarque de los productos comerciales de la zona.

Carlos Zuloaga muere el año de 1906, dejando la heredad a sus hijos Carmen y Leonardo. A ellos, desgraciadamente, les tocó la desintegración del inmenso latifundio y la decadencia de la hacienda.

En 1964, Leonardo Zuloaga Hirigoity, dueño de la propiedad, vende 500 hectáreas que le quedaban a la hacienda al precio de 600 mil pesos mexicanos.

Las propiedades y terrenos quedaron a nombre de la señoras Gabriela Muñoz y Laura Muñoz (hijas de Juan Muñoz Terrazas), Blanca Gómez de Creel y del señor Federico Creel Gómez (esposa e hijo de Federico Creel Sisniega). En 1976 se mandó construir en la entrada de las huertas un refrigerador de manzanas y una seleccionadora. Actualmente se ha logrado una reconstrucción completa de la Casa Grande, transformándola en un salón para banquetes especiales, así como arreglos importantes a la hermosa capilla.

Pintura por Cecilia Ordóñez

 

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