Bolsa de Trabajo Directorio Estatal y Federal Telefonos de Emergencia
Boletin de Prensa Hostorial del Boletin de Prensa

OTRA ESTAMPA DE LA CIUDAD.

EL KIOSCO.

La tradición medieval del espacio libre de construcciones en el centro de las ciudades responde a la costumbre europea de la instalación de ferias donde artesanos y hortelanos acudían a la venta de sus productos, lo mismo sucedió en el México prehispánico, como el mercado de Tlaltelolco que tanto sorprendió a los españoles que acompañaban a Cortés y en la España dominada por los moros, en las plazas donde se velaban las armas, fueron construyendo ejemplos de su arquitectura originaria de la Turquía otomana para mostrar en lo posible el arte musulmán en medidas, líneas y formas – los kioscos -. Nuestra localidad, empeñada afanosamente en construir las bases de su crecimiento urbano, poco a poco ha ido adornando los espacios con monumentos y obras que el sentido, criterio, conocimiento y gusto de los grupos sociales dominantes en su momento, consideran acertado desatando en no pocas ocasiones la crítica sobre gastos ociosos e irrelevantes. Pero, el tiempo que todo lo sana familiariza la visual, cubre el espacio del panorama ordinario y cuando ya no está se le echa de menos, cuando a los impulsores se les echó de más. La simulación de edificio colonial , que de la presidencia se hizo, complementa en armonía al kiosco levantado en el corazón de la plaza “ Benito Juárez ”, en el año de 1996, en el mismo lugar donde en 1928 se construyera un kiosco de madera, que dio idea para que alguna vez en un desfile cívico se representara en carro alegórico el kiosco y en él tocando los músicos de Don Cruz Corona. Ese kiosco fue destruido en 1943, para en su lugar elevar un obelisco y ahí realizar honores a la Bandera, en respuesta a la convocatoria de la Presidencia de la República a exaltar el espíritu patrio y nacionalista por el ingreso de México a la 2ª. Guerra Mundial, ofendidos por el hundimiento de dos petroleros que al decir de los norteamericanos, submarinos alemanes fueron los responsables. El obelisco, para los cuauhtemenses, no fue más que un piloncillo de mal gusto, que nunca llenó su exigente ojo yhabía que sustituirlo. En la Administración Municipal de 1995- 98, del Lic. José Luis Carrasco Quintana, se aprobó y se levantó el kiosco que adorna nuestra plaza y que por lacomplejidad de sus elementos pasa a ser , si no, el más bonito, sí, uno delos más vistosos que embellecen las principales ciudades del Estado.