EL EJIDO FABELA.

El distinguido mexiquense: abogado, diplomático, filólogo, periodista e historiador Isidro Fabela Alfaro, vivió siempre agradecido por las grandes muestras de distinción que gobierno y sociedad chihuahuense le brindaron y no era para menos, el brillante abogado fue llamado por el gobernador mártir, Abraham González Casavantes para que le sirviera como oficial mayor en el ejercicio de su gobierno en 1911, convirtiéndose a partir de ahí en un hombre necesario que interpretaba fidedignamente lo que las políticas revolucionarias dictaban y lo que la sociedad exigía como producto de la revolución.
Los agraristas de la Laguna de Bustillos reconocieron tan importante personaje que mucho participó en el logro de las tierras que medieros de la hacienda, como el mayor Miguel Gutiérrez que trabajaba las tierras del “Charco Prieto” y que al momento del estallido de la lucha armada se enlistó en las fuerzas de Villa, pero que al concluir la guerra revolucionaria se enfrentó a sus antiguos compañeros de la División del Norte, que reclamaban el reparto agrario o como los del “ Canelo” y del “ Chinacate”, que sumados lograron la Resolución Agraria Definitiva, dando el nombre a su ejido en memoria de su favorecedor Isidro Fabela Alfaro.
Mucho se recuerda aquel emotivo momento del 23 de junio de 1930, cuando el ingeniero Maurilio Ortiz, en nombre del Gobierno de la República hacía entrega del ejido Fabela, tierras que habían pertenecido al inmenso latifundio de Bustillos y Anexas de la familia Zuloaga. Uno de los presentes y más emocionado sería Justino Loya Olivas, líder agrarista que luego sería secretario general de La Liga de Comunidades Agrarias del estado de Chihuahua y más tarde dos veces presidente municipal de Cuauhtémoc, “ un campesino , ejidatario de Fabela- aclaraba”.

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