CONFERENCIA DE BUSTILLOS.
26 de marzo de 1911.

Tras la derrota sufrida en Casas Grandes el 6 de marzo de aquel 1911, Madero vino a parar a la Hacienda de Bustillos a rehacerse de una herida que recibió en el brazo derecho, se dice que gracias a que Máximo Castillo- el de Carretas - lo rescató de morir a manos de los federales, era su guardaespalda. Expliquemos por qué Madero en la Hacienda de Bustillos, propiedad de la muy influyente familia Zuloaga: resulta, que los Madero dueños de la Hacienda del Rosario en Parras Coahuila, eran conocidos de los otrora dueños de la Hacienda de Santa Ana de los Hornos en Viesca, los Zuloaga, primos de los hacendados de Bustillos, pero, a más de la vecindad, un tío de Don Francisco I. Madero, Don Alberto Madero, administrador de la Hacienda de Rubio estaba casado con Doña Luz Zuloaga, esa familiaridad explica la disposición de los recursos de la Hacienda de Bustillos hacia el movimiento armado donde en inmensa mayoría participaban hombres despojados de la tierra y explotados por los hacendados.
Villa por su parte en esos días acampaba en San Andrés, pueblo muy conocido primero en sus correrías de abigeo y luego como comprador o conductor de ganado, de esa estancia en San Andrés, se cuenta que prometió a la muy guapa Luz Corral que tan pronto se acabara la guerra regresaría a casarse con ella ¡y le cumplió!
El 25 de marzo, Madero convoca a Villa a conferenciar para el día siguiente, evento al que comparecen también Pascual Orozco y Agustín Estrada, con ellos porque eran los que sostenían la lucha en todo el noroeste de Chihuahua, obligando al ejército porfirista a concentrar tropas en las ciudades del estado, principalmente en la capital y ciudad Juárez.
De la “Conferencia” se desprende además de otros acuerdos, marchar sobre ciudad Juárez para reclutamiento, hacerse de pertrechos de guerra y darle a las fuerzas revolucionarias la estructura que respondiera a mandos de tropas regula-
res ; Francisco I. Madero sería el jefe de la revolución, a Pascual Orozco se le otorga el grado de coronel y de mayores a Francisco Villa y Agustín Estrada.

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